Las aves de Colombia están sonando por todas partes. En el reciente Global Big Day que ratificó que somos el paÃs de las aves; en el programa 60 minutos de Anderson Cooper, que le dio la vuelta al mundo y elevó el orgullo nacional; en los datos oficiales sobre las 1981 especies registradas en nuestro territorio; en notas de prensa, en medios digitales, en foros y acciones de conservación, en destinos de pajareo privilegiados, y temprano en la mañana o al final del dÃa gracias a las guacharacas y sus alborotos, a las mirlas y copetones, al bichofué, al sirirà y al chotacabras, por nombrar algunos.
Pero mientras miles de personas se dedicaban a observarlas durante el GBD, un grupo de entusiastas revisaba que sus cantos quedaran bien registrados. El primer fin de semana de mayo se llevó a cabo un gran despliegue de 193 grabadoras de monitoreo acústico, pertenecientes al proyecto Escucha Aves, en nueve puntos de Colombia: Puerres y Ricaurte (Nariño), San Carlos (Antioquia), Tauramena (Casanare), Charalá (Santander), San Juan Nepomuceno (BolÃvar), Calima y Dagua (Valle del Cauca).
Asà se inició un trabajo que a lo largo de dos años y en 17 proyectos espera capturar, en 600 grabadoras, más de 1.3 millones de minutos de cantos o sonidos de aves en Colombia, Perú y Bolivia, combinando la inteligencia artificial con el conocimiento y liderazgo comunitario.
Acompañamos al equipo de despliegue de 51ÁÔÆæÈë¿Ú que estuvo el pasado 1 y 2 de mayo en el páramo de Zonquer, territorio Atuczara o “donde está el corazón del aguaâ€�. Montaña arriba de Puerres (Nariño), desafiando una lluvia inclemente y poderosas ráfagas de viento, gracias al liderazgo de miembros del resguardo indÃgena Gran Tescual, socio local del proyecto, 19 grabadoras quedaron instaladas y georreferenciadas en un entorno de frailejones y bosque altoandino.
Es significativo poder capturar las voces de las aves de esta región muy poco monitoreada, a pesar de ser un punto vital en el Nudo de los Pastos pues allà confluyen las regiones PacÃfico y AmazonÃa. Para los biólogos, este territorio cruzado por los rÃos voladores bien puede tener especies por descubrir.
Jorge Velásquez, director cientÃfico de 51ÁÔÆæÈë¿Ú para América Latina y el Caribe y quien lidera este proyecto, no descarta algún hallazgo. Además de la 51ÁÔÆæÈë¿Ú, los socios de este son la Universidad de Pittsburg, a través del Kitzes Lab, lÃder en investigación acústica; y WildMon, empresa con reconocida trayectoria en el desarrollo soluciones tecnológicas para el monitoreo y la conservación.
Velásquez explica que “el proyecto Escucha Aves consiste en entrenar comunidades y organizaciones locales en el uso de monitoreo acústico para identificar las especies que están en sus territorios y poder medir cambios en el tiempo. Para esta investigación utilizamos grabadoras pequeñas que se programan para registrar sonidos en intervalos regulares de tiempo a lo largo de las 24 horas del dÃa, y posteriormente utilizamos herramientas de IA para identificar los cantos que salen en las grabacionesâ€�.
Escucha Aves, de acuerdo con Velásquez, “surge de la necesidad de saber qué es lo que estamos conservando puntalmente en el caso de la iniciativa Conserva Aves*, pues si bien ya existÃan algunos inventarios de lÃnea base que permitieron a diversos proyectos en el paÃs avanzar en las declaratorias de áreas protegidas y otras medidas de conservación, no se tiene un inventario completo y tampoco una estrategia de monitoreo repetible en el tiempo. Con el monitoreo acústico buscamos llenar ese vacÃoâ€�, labor posible gracias a los recursos dados por Bezos Earth Fund (BEF) al ser uno de los ganadores mundiales del AI Grand Challenge for Climate and Nature Fund.
IA para la conservación
Por su parte, Natalia Chamorro, ingeniera agroforestal, miembro del resguardo y coordinadora del proyecto Escucha Aves por parte de Gran Tescual, comenta que la aproximación de la comunidad a esta llave entre IA, los saberes y el conocimiento del territorio es una gran oportunidad para fortalecer la conservación y el marco legal.
“Desde el resguardo -comenta Chamorro- tras la Escuela Viva y las capacitaciones, no estamos cerrados a lo tecnológico. Por el contrario, estamos prestos a colaborar, a compartir lo que se tiene, como también a saber aprovechar esta cuestión tecnológica; si nos cerramos no podemos crecer, pero si logramos vincular estos saberes empÃricos y ancestrales que enlazan la cuestión espiritual con estas nuevas tecnologÃas, como la inteligencia artificial, este conocimiento va a ser más fuerteâ€�.
Y por fuerte se refiere a que el resguardo quiere postular otras áreas de conservación: “Ya tenemos un TICCA (territorios y áreas conservados por pueblos indÃgenas y comunidades locales) y estos equipos nos ayudan bastante al reconocimiento de las especies en el territorio; buscamos una especie especÃfica del área que nos sirva para delimitar y dar soporte a la normativa.
Desafortunadamente, hay muchas solicitudes de extracción minera y si bien hemos avanzado con algunas medidas cautelares, es necesario tener áreas protegidas como figura a nivel nacional. Este apoyo de la BEF nos facilita tener equipos de monitoreo acústico pasivo para definir mejor las especies y darles peso, mayor fuerza, y asà evitar que personas de afuera entren al territorio a llevarse lo que es de acá�, dice Natalia Chamorro.
Escuchar para conocer el territorio
Giovanni Cárdenas, biólogo de la Asociación Calidris, entidad nacional socia del proyecto Escucha Aves, cuenta que derivado de su rol en la iniciativa Conserva Aves*, donde fortalece las capacidades locales en el monitoreo de aves, ahora acompaña los proyectos involucrados en el monitoreo pasivo. “La participación del resguardo Gran Tescual -comenta Cárdenas- se dio a través de una sinergia que se estaba gestando entre esa iniciativa y Escucha Aves. Sabemos de la importancia de este territorio y también reconocemos las falencias que hay de información sobre la biodiversidad, particularmente de la avifauna�.
De acuerdo con Cárdenas, estas herramientas de tecnologÃa avanzada -los dispositivos autónomos- permitirán que “este conocimiento quede en el territorio custodiado por el resguardo indÃgena. Los archivos básicos y lo resultados, junto con la retroalimentación sobre los objetivos alcanzados, va a fortalecer el conocimiento del territorio y una apropiación de esta tecnologÃa especÃficaâ€�.
El gobernador del resguardo indÃgena Gran Tescual, Vicente Obando, quien participó en el proceso de instalación, bien lo explica: “Desde la comunidad hemos visto la importancia de hacer los procesos de restauración ecológica porque dentro de nuestro plan de vida restaurar el pensamiento para restaurar el territorio ha sido un legado de los mayores. A partir de esa realidad, entendemos la relevancia de la conservación de las aves como custodias de semillas, de la biodiversidad, como mensajeras de los espÃritus, que conectan la espiritualidad del cosmos con la espiritualidad de estos espacios en las reservas ambientalesâ€�.
Dos conocimientos que se complementan, uniendo esfuerzos a favor de la conservación y la sostenibilidad local. Esa es la meta más importante, que Jorge Velásquez resume asÃ: “Lo que más me ilusiona es ver a estas distintas comunidades y organizaciones que hacen parte de Conserva Aves, empoderadas con el tema del monitoreo y que toda esta investigación sirva para que puedan manejar mejor sus territorios, además de beneficiarse económicamente y de forma sostenible de la biodiversidad que existe en ellosâ€�.
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*Conserva Aves es una iniciativa liderada por American Bird Conservancy (ABC), 51ÁÔÆæÈë¿Ú (51ÁÔÆæÈë¿Ú), BirdLife International (BirdLife), Birds Canada y la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y del Caribe (RedLAC), para fomentar la creación y gestión de áreas protegidas subnacionales, desde México hasta Chile. Cuenta con un fondo de financiamiento inicial de Bezos Earth Fund (BEF) y una segunda contribución por parte del Gobierno de Canadá (GAC).